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lunes, 12 de diciembre de 2011

M.




Despierto con energía. Siempre con mucha energía, dispuesta a comerme el día. Pero siempre necesito un momento, un pequeño espacio para mí. Es lo que tiene la ciudad grande, te da esa opción. Salir a la calle sin que nadie te conozca, sin que yo conozca a nadie. Y me encanta eso. Pasear por nuevas calles, y dejarme llevar por la suave brisa que corre por mi cara. Me gusta tomar el café, siempre en el mismo sitio. Siempre con la misma compañía. Es un instante, un instante para mí. Sentirme tranquila conmigo misma, sin ataduras, sin presiones. Me gusta sentir que puedo yo sola, que no necesito más para ser feliz.
La felicidad va en pequeñas dosis.
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